Cómo plantar y cultivar lechugas: Guía completa

¿Disfrutas de una fresca ensalada de jardín para comer? Si tienes un jardín en casa, considera la posibilidad de cultivar lechuga este verano. Cultivar lechuga fresca en casa es mucho mejor que comer la comprada en la tienda. Tus productos ecológicos tienen más vitaminas y minerales que la lechuga iceberg que compras en la tienda.

Esta mujer está controlando que todo vaya bien en su cultivo de lechugas intensivas.

Siembra tus lechugas a principios de la primavera, 2 semanas después de que las últimas heladas se asienten en el suelo. Puedes sembrar una segunda cosecha a 8 semanas del comienzo de las primeras heladas del invierno.

La lechuga disfruta de condiciones de crecimiento más frías que la mayoría de las demás hortalizas de tu jardín, y es una hortaliza muy popular en los estados del norte del país.

Algunas variedades de lechuga sobreviven a la fase de semillero, incluso con ligeras heladas que caen sobre el suelo en la última etapa del invierno. Puedes empezar a sembrar tus semillas de lechuga en cuanto la temperatura del suelo supere los 4 °C.

Las semillas de lechuga germinarán con temperaturas del suelo de entre 12-18 °C, y los primeros brotes emergen por encima de la línea del suelo entre una semana y 10 días después de la siembra.

La lechuga es una planta de crecimiento rápido, y puedes esperar que tu cosecha termine entre 45 y 55 días después de la plantación. Si escalonas la plantación, puedes obtener varias cosechas a lo largo de la temporada de cultivo.

Variedades de lechuga recomendadas

Hay docenas de variedades de lechuga para plantar en tu huerto esta temporada de cultivo. Algunas de nuestras variedades de lechuga favoritas para tu primera cosecha son:

  • Variedades Crisphead – «mission» y «King crown».
  • Variedades romanas (cos) – «Paris white cos» y «Wallop».
  • Variedades de cabeza suelta – «Burpee bibb».
  • Variedades de hoja roja – «Red Sails» te recomendamos que evites utilizar esta variedad en tiempo cálido, ya que el pigmento de las hojas absorbe el calor de la luz solar, marchitando la planta.

Plantar la lechuga

Antes de plantar tus semillas de lechuga, tendrás que planificar tu jardín. Elige un lugar que reciba al menos 6 horas de luz solar directa durante el día.

Lechuga R.Mayo - PRINCESA MAYO
  • De repollo, redondo, apretado y lleno. Hojas de color verde claro. Muy tierna y sabrosísima....
  • Forma de cultivo: Se siembra de septiembre a febrero en semillero, trasplantando al marco de 30x40...
  • Prefiere terrenos expuestos al sol, fértiles y ligeros

Prepara la tierra cavando al menos 45 cm en el suelo. Cavar la tierra permite que las raíces crezcan rápidamente en la tierra suelta, mejora el drenaje y proporciona una excelente aireación para las raíces de tus plantas.

Te recomendamos que abones la tierra una o dos semanas antes de plantar. Utiliza materia orgánica para tu abono, y trabájalo en la tierra de manera uniforme. Las semillas de lechuga son diminutas, y una tierra bien labrada marca la diferencia en la toma de las raíces.

Si tu tierra tiene muchas piedras y coágulos de tierra, las raíces se esforzarán por sortear estos objetos, lo que provocará un crecimiento más lento de tus lechugas. Las plantas tampoco compiten bien con las malas hierbas, y éstas invadirán tu cosecha si no mantienes regularmente el suelo.

La lechuga también es propensa a las enfermedades cuando el tiempo se nubla y empieza a llover durante días. Comprueba si tus plantas están enfermas en los tres primeros días después de un periodo de lluvias intensas. Si siembras tus lechugas cerca unas de otras, te ayudará en tu estrategia de control de las malas hierbas.

Te recomendamos que siembres tus semillas directamente en la tierra en cuanto el suelo alcance temperaturas superiores a 4 °C. Si quieres hacer varias cosechas a lo largo de la temporada, tendrás que empezar a sembrar pronto en el interior. Germina tus semillas en contenedores unas cuatro o seis semanas antes del comienzo de la primavera. Recuerda comprar tiestos en una tienda de macetas como la nuestra (por ejemplo).

Planta tus semillas a un cuarto medio centímetro de profundidad como mínimo, y aclara las plantas cuando tengan cuatro hojas reales. Si vas a trasplantar desde macetas, espera a que tu lechuga desarrolle 6 hojas antes de trasladarla al jardín. Esta estrategia da tiempo a las plantas para establecer un sistema radicular robusto que no muera durante el trasplante.

Trasplanta la lechuga cerca de la última fecha de helada de tu región. Asegúrate de dejar de 30-38 cm entre las filas de lechugas y de plantarlas a 10 cm de distancia. Para las variedades de lechuga cos y de cabeza suelta, planta a 20 cm de distancia. Planta las variedades de cabeza firme a una distancia mínima de 40 cm entre sí para obtener los mejores resultados.

Después de plantar, cubre las semillas con medio centímetro o algo más de tierra y riega a fondo. Si vas a plantar trasplantes, asegúrate de regar en profundidad para reducir el choque del trasplante en las plantas.

Crea una barrera alrededor de tu huerto con cebollino y cilantro. Estas plantas protegerán tu cultivo de lechuga de la destrucción por los pulgones. La lechuga también es una excelente candidata para el cultivo en marco frío.

Cuidado de tu cosecha de lechuga

Después de trasplantar la lechuga, te recomendamos que esperes al menos tres semanas antes de empezar a abonarla. El abono ayuda a aumentar el rendimiento de tu lechuga, por lo que es imprescindible para cualquier jardinero que quiera cultivar plantas de lechuga robustas y sanas.

Tu lechuga disfruta de un suelo rico en nutrientes orgánicos. Cuando planifiques tus bancales, asegúrate de que recurres a materiales orgánicos como el compost y el mantillo para aportar nutrientes a la tierra. A la lechuga también le gusta el nitrógeno, así que asegúrate de añadir también mucho de este nutriente a la tierra. Nos gusta utilizar harina de alfalfa u otro tipo de abono de liberación lenta.

Es fundamental que tu tierra drene bien. A las lechugas no les gusta tener los «pies mojados», y regarlas en exceso hace que se pudran las raíces y se marchiten las hojas. Sabrás que tu lechuga necesita agua cuando las hojas empiecen a parecer blandas.

También te recomendamos que riegues por encima de las hojas, ya que éstas absorben la humedad y se animan. Mojar el follaje ayuda a reducir la tasa de transpiración, enfriando las plantas. Deshierba el parterre a mano, y asegúrate de hacerlo con regularidad a lo largo de la temporada de crecimiento. Las raíces de las lechugas son poco profundas, y las malas hierbas pueden desplazarlas rápidamente.

También te recomendamos que plantes la lechuga entre otras hortalizas más altas de tu jardín. La sombra de las plantas ayuda a la lechuga a mantenerse fresca en los días calurosos. Si quieres plantar un cultivo de otoño, humedece la tierra en agosto y cúbrela con heno.

Una semana más tarde, el suelo estará más fresco que el resto de la tierra de tu jardín, lo que permitirá que tus lechugas arraiguen correctamente y prosperen. Puedes sembrar una hilera de lechuga de un metro de largo cada dos semanas hasta que el tiempo se vuelva frío. Rota tu heno por el jardín para crear más lugares de siembra más adelante en la temporada.

Plagas y enfermedades que afectan a los cultivos de lechuga

Hay una variedad de plagas que disfrutan comiendo tu lechuga, y las plantas también corren el riesgo de desarrollar enfermedades. Las plagas más comunes que se encuentran en los cultivos de lechuga son:

  • Pulgones: Traídos por las hormigas, estas pequeñas plagas se meten en los pliegues de la lechuga en la base de la planta. Es difícil deshacerse de los pulgones sin utilizar un pesticida orgánico. Te recomendamos que siembres una barrera de cilantro y cebollino alrededor de tus lechugas para evitar que estas molestas plagas lleguen a tus plantas de lechuga.
  • Tijeretas: Estas plagas empezarán a picar en los tallos y pliegues interiores de la planta, pero son menos comunes que los pulgones.
  • Gusanos cortadores: También son otra plaga problemática para la lechuga., Estos gusanos excavan en los tallos de la lechuga, haciendo que las hojas se marchiten y adquieran un aspecto amarillo.
  • Infección por hongos: La lechuga también está predispuesta a la infección por hongos. Después de una lluvia fuerte, si el tiempo sigue siendo frío y nublado, revisa tus plantas a diario en busca de signos de moho. El moho blanco es el patógeno más común que afecta a tu cultivo de lechuga.
  • A los conejos les encanta la lechuga, y pueden aplastar tu cosecha en un día o dos si no estás atento. Algunos jardineros viven en regiones de España donde los conejos son habituales en la naturaleza. Si éste es tu caso, cerca tu jardín o cultiva en un invernadero para mantener a estos bichos alejados de tus plantas.

Cosecha de la lechuga

La mayoría de las variedades de lechuga alcanzan la madurez entre 45 y 55 días. Cuando recojas la lechuga, espera a que las hojas estén a unos días de alcanzar la madurez antes de recogerlas. Esta estrategia te ayuda a mantener la lechuga fresca en el cajón de la nevera, alargando su vida útil. Las hojas de lechuga también saben mejor cuando son más jóvenes, con un sabor más dulce que las hojas de lechuga maduras.

  • Cuando recojas la lechuga, hazlo por etapas.
  • Recoge primero las hojas exteriores y deja que las interiores se desarrollen antes de la segunda ronda de recolección.
  • Puedes cosechar la lechuga romana o la lechuga manteca arrancando las hojas, desenterrando la cabeza o cortando la planta libre y a un centímetro de la superficie del suelo.

Recoge las variedades de lechuga de cabeza crujiente cuando el centro de la cabeza esté firme. Si dejas tu lechuga mucho tiempo después de la fecha de cosecha, puedes esperar que desarrolle una textura leñosa con un sabor amargo.

Te recomendamos que coseches la lechuga a primera hora de la mañana, antes de que el sol empiece a brillar. Esta estrategia de cosecha te deja con hojas de lechuga dulces y jugosas, ideales para tu almuerzo de ensalada de la tarde.

Almacenar tu cosecha de lechuga

Después de cosechar tu lechuga, te recomendamos que no la enjuagues antes de almacenarla. Guárdala en bolsas Ziploc y guárdala en el cajón de la nevera hasta 10 días.


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